Para la mayoría de los bogotanos, Bogotá termina en Usme. Pero el mapa del Distrito sigue hacia el sur por una carretera de montaña que sube entre lagunas y frailejones hasta los corregimientos de Nazareth, Betania y San Juan. Allí está la localidad 20, Sumapaz: unas 78.000 hectáreas de páramo, bosque altoandino y fincas campesinas, sin un solo barrio urbano.
Que el páramo sea parte de la ciudad cambia la forma de mirarlo. Se trata de un territorio habitado, con un parque nacional cerrado al turismo, una Zona de Reserva Campesina reconocida en 2022 y una delimitación de páramo que el Ministerio de Ambiente anunció en agosto de 2026. Esta guía explica qué hay allí, quién decide sobre ese territorio y cómo acercarse a él sin hacerle daño.
La localidad 20: la Bogotá que no se ve desde la ciudad
Sumapaz es la única localidad de Bogotá enteramente rural. Se organiza en tres corregimientos y sus veredas, repartidos en dos cuencas: Nazareth y Betania drenan hacia el río Blanco, que corre hacia los Llanos, y San Juan hacia el río Sumapaz, que baja al Magdalena.
Buena parte de la localidad es área protegida. Según el Observatorio Ambiental de Bogotá, unas 34.556 hectáreas de Sumapaz están dentro del Parque Nacional Natural del mismo nombre. El resto son veredas donde viven y trabajan familias campesinas.
Un parque nacional declarado en 1977
El Parque Nacional Natural Sumapaz fue declarado por el Inderena con el Acuerdo 14 del 2 de mayo de 1977, aprobado por el Ministerio de Agricultura con la Resolución 153 del 6 de junio de ese año. Según la ficha oficial del Parque Nacional Natural Sumapaz, hoy abarca 210.739 hectáreas entre Bogotá (localidades de Usme y Sumapaz), Cundinamarca (Gutiérrez, Pasca, San Bernardo y Arbeláez) y Meta (Cubarral, Lejanías, El Castillo, Uribe, Acacías y Guamal). Su rango de altitud va de unos 700 a 4.250 metros, porque desciende por la vertiente que mira a los Llanos.
En la misma ficha, Parques Nacionales lo clasifica como "sin vocación ecoturística" y lo reporta cerrado. Su prioridad es conservar páramo, subpáramo y bosque altoandino, con investigación y trabajo con comunidades campesinas en restauración ecológica, propagación de especies nativas y gobernanza del agua.
¿El páramo más grande del mundo?
La frase se repite en notas de prensa y documentos oficiales, y conviene leerla con precisión. No se refiere al parque nacional ni a la localidad, sino al complejo de páramos Cruz Verde–Sumapaz, una unidad cartográfica del Instituto Humboldt que agrupa varios páramos: Cruz Verde, Las Ánimas, Las Mercedes, El Cedral, Andabobos, Clarín, El Cajón y Los Tambos de Colorado, entre otros. Ese complejo suma 315.066 hectáreas, según el Humboldt (2017), repartidas entre Bogotá y municipios de Cundinamarca, Meta y Huila.
El portal del Ministerio de Ambiente sobre el páramo Cruz Verde–Sumapaz dice que el complejo "es considerado el páramo más grande del mundo", pero no cita un estudio comparativo internacional que lo respalde. Lo verificable es la superficie y el peso de Bogotá en ella: 90.874 hectáreas, el 29 % del complejo, están en el Distrito, sobre todo en Sumapaz, Usme y Ciudad Bolívar. La delimitación incluye también Chapinero, Usaquén, Santa Fe y San Cristóbal, lo que conecta el complejo con la parte alta de los Cerros Orientales.
Una esponja que reparte agua a dos vertientes
El páramo no produce agua de la nada, pero la retiene y la entrega despacio. La neblina se condensa en la vegetación, los suelos orgánicos funcionan como esponja y las lagunas almacenan. Desde Sumapaz el agua sale hacia dos grandes cuencas: al occidente, hacia el Magdalena, por los ríos Sumapaz, Cabrera y Tunjuelo; al oriente, hacia la Orinoquía, por el río Blanco o Guayuriba, que va al Meta, y por el Ariari y el Guayabero, que alimentan el Guaviare.
Para la ciudad, el vínculo más directo es el río Tunjuelo. Nace en el páramo de Sumapaz por encima de los 3.800 metros y, en su parte alta, el Acueducto opera el sistema Sumapaz: la laguna de Los Tunjos, con un millón de metros cúbicos de reserva para sequías, el embalse de Chisacá, con 6,7 millones de metros cúbicos útiles, y la represa de La Regadera, con 3,7 millones, que alimenta las plantas de tratamiento La Laguna y El Dorado, según el Acueducto de Bogotá. El Tunjuelo, de 73 kilómetros, atraviesa el sur de la ciudad antes de desembocar en el río Bogotá.
El Ministerio de Ambiente agrega que el complejo abastece 16 acueductos veredales, con unos 16.000 usuarios en Usme, Ciudad Bolívar y Soacha, y a 3.347 familias en Pasca, además de distritos de riego en Cundinamarca, Huila y Meta.

Frailejones y vida de alta montaña
El símbolo del páramo es el frailejón, del género Espeletia. Un recuento de la CAR divulgado en 2024 menciona diez especies y variedades en el páramo de Sumapaz, entre ellas el frailejón mayor (Espeletia grandiflora) y el frailejón de Sumapaz (Espeletia summapacis), que supera el metro de altura y toma su nombre del macizo. Parques Nacionales señala cuatro especies endémicas del área protegida: E. cabrerensis, E. summapacis, E. tapirophila y E. miradorensis.
Sus hojas cubiertas de pelusa atrapan las gotas de la neblina. Crecen muy despacio: la CAR calcula entre uno y cuatro centímetros por año, de modo que un frailejón de un metro puede tener décadas, incluso un siglo. Arrancar uno para llevarlo a un jardín, o pisar el musgo y los pajonales que lo rodean, es un daño difícil de reponer. El complejo alberga unas 670 especies de plantas vasculares, 98 de ellas endémicas del país.
La fauna incluye el oso andino, avistado en Gutiérrez y Cubarral, el venado soche, el tapir de montaña, el puma, el tigrillo, el conejo de páramo y aves como el pato paramuno y el loro orejiamarillo. Entre las amenazas, el Observatorio Ambiental de Bogotá menciona el retamo espinoso, el turismo no regulado y la expansión de la frontera agrícola.
Campesinos, conflicto y Zona de Reserva Campesina
La historia de Sumapaz es también la historia de la lucha por la tierra. En los años veinte llegaron colonos desde Une que organizaron colonias agrícolas, y en las décadas siguientes la región fue escenario de conflictos agrarios. Las organizaciones campesinas reivindican como precursores a dirigentes como Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, cuyo nombre lleva hoy un colegio de la localidad. La región vivió también el conflicto armado: todavía en 2021, el riesgo residual de minas antipersonal fue uno de los argumentos oficiales en el trámite de tierras.
En agosto de 2011, el Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Sumapaz (Sintrapaz) y la asociación de juntas de acción comunal pidieron constituir una Zona de Reserva Campesina, figura creada por la Ley 160 de 1994 para fomentar la pequeña propiedad rural, con sujeción a las políticas de conservación ambiental. En 2021 la Agencia Nacional de Tierras la negó, con argumentos como ese riesgo de minas y el traslape con el páramo. El 30 de diciembre de 2022, con el Acuerdo 252 de 2022 de la Agencia Nacional de Tierras, la constituyó: unas 22.765 hectáreas en el corregimiento de San Juan y en las veredas Las Ánimas y Sopas, de Nazareth. El acta se entregó en un acto público el 4 de febrero de 2023. El acuerdo dice que su plan de desarrollo solo podrá armonizarse con la zonificación y el plan de manejo del páramo cuando estos existan.
La Ley de Páramos y la delimitación de 2026
La Ley 1930 del 27 de julio de 2018 declaró los páramos ecosistemas estratégicos. Prohíbe en ellos la minería, los hidrocarburos, las expansiones urbanas, las vías nuevas, las quemas, las talas no autorizadas, la introducción de especies invasoras y el uso de maquinaria pesada en labores agropecuarias. Al mismo tiempo, permite que continúen las actividades agropecuarias de bajo impacto que ya existían y ordena programas de reconversión, con participación de las comunidades, para las de alto impacto.
La pieza que faltaba era la delimitación. Tras casi una década de procesos judiciales y de participación, llegó con la Resolución 0960 de 2026 del Ministerio de Ambiente, divulgada el 5 de agosto, que delimita 314.706 hectáreas en Cundinamarca, Meta, Huila y siete localidades de Bogotá. La norma reconoce las actividades agropecuarias existentes, prohíbe minería e hidrocarburos y da a las autoridades ambientales tres años para la zonificación y cuatro para el plan de manejo. Ahí se decidirá, en concreto, qué se puede hacer y dónde.
Que el páramo esté dentro de Bogotá no significa que esté abierto a los bogotanos: hoy la única visita autorizada termina en el terraplén de una laguna.
Cómo visitar y apoyar sin hacer daño
Lo que está permitido hoy
El parque nacional no está habilitado para ecoturismo. En su aviso de diciembre de 2025, Parques Nacionales precisó que el único ingreso autorizado es el terraplén de la laguna de Chisacá o de Los Tunjos, dentro del área demarcada con cuerdas, sin entrar a la vegetación ni a los cuerpos de agua. No se permite caminar por la vía que atraviesa el parque, ni detenerse en ella para avistar aves o mirar el paisaje. No hay reservas, senderos habilitados ni tarifas, porque el plan de manejo no tiene una zonificación para turismo. En marzo de 2026 la entidad reiteró que habilitarlo exigiría un plan de ordenamiento del ecoturismo concertado con las comunidades.
Ver gente en Chisacá no significa que esté autorizado. Desconfíe de excursiones que prometan caminatas dentro del parque y consulte antes a Parques Nacionales: línea gratuita 01 8000 129722, conmutador (601) 353 2400 o el correo [email protected].
Si va hasta Chisacá
- La laguna está por encima de los 3.500 metros y Parques Nacionales reporta temperaturas que en lo alto del páramo bajan de cero: lleve ropa impermeable, varias capas, protector solar y agua, y camine despacio si no está acostumbrado a la altura.
- No arranque frailejones, musgos ni plantas, no deje basura y no haga fuego.
- No estacione sobre la vía ni en zonas no habilitadas, y no camine por ella.
Cómo apoyar sin turismo invasivo
- Compre a productores rurales. Los Mercados Campesinos de la Secretaría de Desarrollo Económico reúnen a productores de la ruralidad de Bogotá y de Cundinamarca; en marzo de 2026 uno de sus puntos fue la vereda San Juan de Sumapaz.
- Siga la zonificación y el plan de manejo del páramo, que deberán construirse con participación en los próximos años, a través del portal del Ministerio de Ambiente y de la Alcaldía Local de Sumapaz.
- Denuncie la extracción de frailejones o la venta de plantas de páramo ante la Línea 123, ante la Secretaría Distrital de Ambiente por Bogotá Te Escucha o ante Parques Nacionales si ocurre dentro del parque.
- Cuide el agua en casa. Parte del agua que tratan las plantas El Dorado y La Laguna, en el sur de Bogotá, empezó en este páramo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el Parque Nacional Natural Sumapaz?
No como destino de ecoturismo. Parques Nacionales indica que el parque no tiene vocación turística ni está habilitado para recreación; el único ingreso autorizado es el terraplén de la laguna de Chisacá o de Los Tunjos, dentro del área demarcada con cuerdas. Tampoco se permite caminar por la vía que atraviesa el parque ni detenerse en ella para avistar aves.
¿Tengo que reservar con Parques Nacionales para ir a la laguna de Chisacá?
No existe un sistema de reservas porque el parque no tiene zonas habilitadas para turismo. Antes de ir, conviene consultar a Parques Nacionales por su línea gratuita 01 8000 129722 o al correo [email protected], y desconfiar de excursiones que ofrezcan caminatas dentro del parque.
¿Es cierto que Sumapaz es el páramo más grande del mundo?
La afirmación se refiere al complejo de páramos Cruz Verde–Sumapaz, que según el Instituto Humboldt (2017) suma 315.066 hectáreas, no al parque nacional ni a la localidad. El Ministerio de Ambiente lo describe como considerado el más grande del mundo, pero no cita un estudio comparativo internacional que lo respalde.
¿Qué es la Zona de Reserva Campesina de Sumapaz?
Es una figura de la Ley 160 de 1994 para fomentar la pequeña propiedad rural con sujeción a las políticas ambientales. La Agencia Nacional de Tierras la constituyó con el Acuerdo 252 del 30 de diciembre de 2022, sobre unas 22.765 hectáreas del corregimiento de San Juan y de las veredas Las Ánimas y Sopas, tras una solicitud presentada en 2011 por Sintrapaz y las juntas de acción comunal.
¿Qué tiene que ver Sumapaz con el agua de Bogotá?
El río Tunjuelo nace en el páramo de Sumapaz por encima de los 3.800 metros. En su parte alta, el Acueducto opera la laguna de Los Tunjos y los embalses de Chisacá y La Regadera, que alimentan las plantas de tratamiento La Laguna y El Dorado, en el sur de la ciudad.
Fuentes consultadas
- Parque Nacional Natural SumapazParques Nacionales Naturales de Colombia
- Datos generales del páramo Cruz Verde–SumapazMinisterio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
- Sistema SumapazEmpresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
- Acuerdo 252 de 2022 (constitución de la Zona de Reserva Campesina Sumapaz)Agencia Nacional de Tierras (publicado en el Régimen Legal de Bogotá)
- Ni avistamiento de aves ni contemplación del paisaje: el Parque Nacional Natural Sumapaz no está abierto al ecoturismoParques Nacionales Naturales de Colombia
- Ley 1930 de 2018, gestión integral de los páramosMinisterio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
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