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Basura Cero en Bogotá: qué se prometió, qué se hizo y qué falta

Del derrumbe de Doña Juana a la bolsa blanca: cómo se manejan los residuos en Bogotá, qué ordenó la Corte sobre los recicladores y qué hacer con escombros, aceite y aparatos viejos.

Redacción Agenda Bogotá9 min de lectura
Occidente · SabanaEsta guía: Ciudad construida · 2.600 m s. n. m.Cerros · Oriente
Un reciclador de oficio empuja una carreta cargada de cartón y bolsas por una calle de Bogotá
Un reciclador de oficio empuja una carreta cargada de cartón y bolsas por una calle de BogotáFoto: Mussi Katz from Israel / Wikimedia Commons · CC0

Casi todo lo que un hogar bogotano saca en bolsa negra termina en el relleno sanitario Doña Juana, en la zona rural de Ciudad Bolívar, cerca de Mochuelo Alto y Mochuelo Bajo. Allí llegan cada día miles de toneladas de residuos, y una parte enorme es comida, cáscaras y poda que habrían podido convertirse en abono.

Hace más de una década Bogotá adoptó el nombre "Basura Cero" para un programa que buscaba enterrar menos y aprovechar más. Esta guía repasa qué se prometió, qué se hizo, qué dicen las cifras oficiales y qué puede hacer cada vecino con sus residuos.

Doña Juana, el lugar donde termina casi todo

El relleno empezó a operar el 1 de noviembre de 1988 y ocupa unas 623 hectáreas en Ciudad Bolívar. Lo opera un concesionario privado, la Compañía de Gerenciamiento de Residuos (CGR), bajo la vigilancia de una interventoría y de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). Recibe residuos de Bogotá y de varios municipios cercanos y tiene una planta para tratar los lixiviados (el líquido que escurre de la basura), como explica la ficha oficial del relleno publicada por la UAESP.

La fecha que marcó su historia es el 27 de septiembre de 1997. Ese día, cerca de 1,2 millones de toneladas de basura de la zona II se deslizaron y parte del material llegó al río Tunjuelo. Habitantes de Usme y Ciudad Bolívar reportaron afecciones respiratorias y de piel asociadas al relleno. Los vecinos demandaron en 1999, la justicia ordenó al Distrito indemnizarlos y la entrega de los pagos comenzó en 2022, un cuarto de siglo después del derrumbe.

El volumen no deja de crecer. Con cifras de la UAESP, en el primer trimestre de 2026 el relleno recibió 608.100 toneladas, cerca de un 5 % más que en el mismo periodo de 2025.

¿Cuánto le queda? Depende de la licencia ambiental, que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha modificado varias veces. En mayo de 2025, la gerencia del operador explicó que, con la licencia vigente y un ajuste aprobado por la CAR a finales de 2024, la capacidad alcanzaría más o menos hasta el primer semestre de 2029, según la cantidad de residuos que siga llegando. Ese mismo mes, vecinos de la zona bloquearon la entrada al relleno y reclamaron que la ampliación se decidió sin consultarlos.

Los recicladores de oficio y lo que ordenó la Corte

Mucho antes de cualquier programa oficial, el reciclaje en Bogotá lo hacían personas que recorren las calles con carretas y costales y venden el material en bodegas. La UAESP habla hoy de más de 26.000 recicladores en la ciudad.

Su reconocimiento llegó por la vía judicial. En la sentencia T-724 de 2003, la Corte Constitucional estudió una tutela de la Asociación de Recicladores de Bogotá contra la licitación de aseo de 2002. Como los contratos ya estaban adjudicados, no podía frenarla, pero advirtió a la entonces Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos que en las siguientes contrataciones de aseo debía incluir acciones afirmativas a favor de los recicladores.

Ocho años después, la Corte revisó si eso se había cumplido. En el Auto 275 de 2011 de la Corte Constitucional, del 19 de diciembre, declaró que la UAESP había incumplido, dejó sin efecto la licitación de aseo 001 de 2011 y ordenó al Distrito definir un esquema de metas de corto plazo para formalizar a la población recicladora, a más tardar el 31 de marzo de 2012. También exhortó a la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) a fijar parámetros para remunerar el aprovechamiento dentro de la tarifa.

Ese camino desembocó en una regla nacional: el Decreto 596 de 2016 creó el esquema de la actividad de aprovechamiento y un régimen de transición para que las organizaciones de recicladores se formalicen como prestadoras del servicio y reciban un pago vía tarifa por las toneladas efectivamente aprovechadas que reportan al Sistema Único de Información (SUI).

Basura Cero, 2012: la apuesta y la crisis de diciembre

El Plan de Desarrollo 2012-2016 (Acuerdo 489 de 2012) incluyó en su artículo 30 el programa Basura Cero, orientado a reducir el impacto de los escombros y los residuos sólidos sobre el ambiente y la salud, con la reducción de basuras y la separación en la fuente como pilares.

La ciudad también buscó referentes afuera. En febrero de 2012 Bogotá fue sede de un encuentro internacional sobre basura cero que figura en la agenda de la alianza IPLA del Centro de Naciones Unidas para el Desarrollo Regional (UNCRD), una red lanzada en 2011 para ayudar a las autoridades locales a ampliar sus servicios de gestión de residuos.

El cambio más visible llegó al final de ese año. Con el Decreto 564 de 2012 se adoptó un esquema transitorio en el que la Empresa de Acueducto y su filial Aguas de Bogotá asumieron la prestación del servicio mientras se preparaba una nueva licitación. El esquema arrancó el 18 de diciembre de 2012 y en los primeros días se acumuló basura en las calles de varios sectores. Sus causas todavía se leen de forma distinta en fallos judiciales y debates del Concejo. Lo que debía durar unos meses se extendió hasta febrero de 2018, cuando empezaron los contratos actuales.

Vista desde Mochuelo, en Ciudad Bolívar, hacia el relleno sanitario Doña Juana y la ciudad
Vista desde Mochuelo, en Ciudad Bolívar, hacia el relleno sanitario Doña Juana y la ciudadFoto: Daltonn123 / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0

Cómo funciona hoy el servicio de aseo

La UAESP es la entidad distrital que planea y supervisa el servicio. La recolección de la basura no aprovechable, el barrido y la limpieza de vías están divididos en cinco Áreas de Servicio Exclusivo (ASE), cada una a cargo de un operador privado: Promoambiental Distrito, LIME, Ciudad Limpia, Bogotá Limpia y Área Limpia. Esos contratos vencían el 12 de febrero de 2026; con autorización de la CRA (Resolución 1027 de 2026), el Distrito los prorrogó por dos años mientras se define el nuevo marco tarifario y el modelo que vendrá después.

El material aprovechable sigue otro camino. Lo recogen las organizaciones de recicladores, que lo clasifican y pesan en bodegas y Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento (ECA). Según la UAESP, con datos del SUI, en 2025 se aprovecharon cerca de 2 millones de toneladas. Es una cifra para leer con cautela: la propia entidad ha advertido inconsistencias en esos reportes.

El tercer frente es el que más se ve: los arrojos clandestinos. En 2025 el promedio diario de basura abandonada en la calle pasó de 813 a 968 toneladas, un aumento del 18,96 %.

Blanca, negra y verde: qué dice la norma

La Resolución 2184 de 2019 del Ministerio de Ambiente unificó el código de colores para separar en la fuente en todo el país. Su artículo 4 adopta tres colores: verde para residuos orgánicos aprovechables; blanco para aprovechables como plástico, vidrio, metales, multicapa, papel y cartón; y negro para los no aprovechables. Desde el 1 de enero de 2021, municipios y distritos debían aplicarlo en sus programas de aprovechamiento, como se lee en el texto de la Resolución 2184 de 2019 en el sistema normativo de la Alcaldía.

En Bogotá la práctica tiene un matiz. La guía distrital vigente pide sacar en bolsa blanca los aprovechables limpios y secos, y en bolsa negra los no aprovechables, entre ellos los restos de comida, el papel higiénico y las servilletas usadas. Los contenedores de la calle siguen esa lógica: tapa blanca para aprovechables y tapa negra para ordinarios. La bolsa verde tiene sentido donde exista una ruta selectiva de orgánicos o un proyecto de compostaje; si no, lo orgánico termina en la negra y, con ella, en Doña Juana.

Orgánicos: el residuo que más pesa

Más de la mitad de lo que llega a Doña Juana es orgánico, según la UAESP, que estima que hasta el 70 % de los residuos podría aprovecharse si los hogares separaran bien. Enterrados, esos restos se descomponen sin oxígeno y alimentan los lixiviados y el gas que el relleno debe controlar.

Más de la mitad de lo que se entierra en Doña Juana es comida, cáscaras y poda: el problema de la basura en Bogotá es, sobre todo, un problema de orgánicos.

Hay otro camino posible. Desde 2017, el Instituto para la Economía Social (IPES) opera una Ruta Selectiva de Residuos Orgánicos en las plazas distritales de mercado. En 2025 funcionaba en 15 plazas y cinco puntos comerciales, recogía más de 71.000 kilos al mes y desde su inicio había convertido 7.487 toneladas en compost para recuperar suelos.

A escala de barrio, el compostaje casero, las pacas digestoras comunitarias y las huertas urbanas que aprovechan ese abono son las opciones más a la mano. El reto pendiente es que la recolección separada de orgánicos llegue a los hogares: la guía distrital de 2026 todavía indica que los restos de comida van en la bolsa negra.

Qué puede hacer un vecino

  • Separar en casa. Bolsa blanca para plástico, vidrio, metal, papel y cartón limpios y secos; bolsa negra para lo no aprovechable. La blanca puede entregarse directamente a un reciclador de oficio. Los horarios de recolección se consultan en el portal Aseo Bogotá, en la Línea 195 o en el WhatsApp Chatico (316 023 1524).
  • Escombros y voluminosos. Colchones, muebles, tejas, madera y escombros se agendan en la Línea 110 con el operador de aseo de la zona. Un operario verifica el tamaño y el costo, que se paga directamente o en la factura, como explica la guía de la Alcaldía sobre la Línea 110 para residuos de gran tamaño. En enero de 2026 el Distrito amplió la recogida gratuita de escombros domiciliarios hasta 2 metros cúbicos, con un cupo limitado de solicitudes por operador. También existen los Ecopuntos, cajas estacionarias gratuitas que rotan cada semana por las localidades. Dejar estos residuos en la calle se sanciona con una multa de $933.816 en 2026.
  • Aceite de cocina usado. Nunca por el lavaplatos: déjelo enfriar, páselo con un embudo a una botella plástica con tapa y llévelo a un punto autorizado por la Secretaría Distrital de Ambiente, que aparecen en su visor geográfico. Así se evitan taponamientos en el alcantarillado y se protege el río Bogotá y sus afluentes.
  • Aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Celulares, cargadores, computadores, televisores y pequeños electrodomésticos van al programa Ecolecta de la Secretaría de Ambiente, que reporta más de 800 puntos limpios en la ciudad. Pilas, bombillas y electrodomésticos grandes tienen programas posconsumo, con puntos en el Visor Geográfico Ambiental.
  • Reportar. Un arrojo clandestino de basura o escombros se puede reportar en la Línea 195 (opción 8). Las quejas sobre el servicio de aseo se radican en Bogotá Te Escucha, el sistema distrital de peticiones.

Lo que falta

Catorce años después de adoptar el nombre Basura Cero, las cifras recientes van en sentido contrario: el relleno recibe más que hace un año y el arrojo clandestino creció en 2025. Hay avances, como la remuneración de los recicladores vía tarifa y la ruta de orgánicos en las plazas de mercado. Pero tres decisiones siguen abiertas:

  1. Qué reemplazará o complementará a Doña Juana cuando se agote la capacidad autorizada.
  2. Cómo será el modelo de aseo después de la prórroga de los contratos, que depende del nuevo marco tarifario de la CRA.
  3. Cómo llevar la separación de orgánicos de las plazas de mercado a las cocinas de los hogares.

Mientras tanto, la diferencia inmediata se juega en cada casa: una bolsa blanca limpia en manos de un reciclador es material que vuelve a la industria y no a la montaña de Ciudad Bolívar.

Preguntas frecuentes

¿En qué bolsa van los restos de comida en Bogotá?

La Resolución 2184 de 2019 prevé la bolsa verde para orgánicos aprovechables, pero la guía distrital de 2026 indica que, donde no hay ruta selectiva de orgánicos, los restos de comida van en la bolsa negra. Una alternativa es compostarlos en casa o llevarlos a una paca digestora comunitaria.

¿Cómo pido que recojan un colchón, un mueble viejo o escombros?

Se agenda en la Línea 110 con el operador de aseo de la zona. Un operario verifica el tamaño y el costo, que se paga directamente o en la factura del aseo. En enero de 2026 el Distrito amplió la recogida gratuita de escombros domiciliarios hasta 2 metros cúbicos, con un cupo limitado de solicitudes, y además existen Ecopuntos gratuitos que rotan por las localidades.

¿Dónde boto el aceite de cocina usado?

Nunca por el lavaplatos ni el sanitario. Déjelo enfriar, guárdelo en una botella plástica con tapa y llévelo a un punto autorizado por la Secretaría Distrital de Ambiente, que se consulta en su visor geográfico.

¿Hasta cuándo puede recibir basura el relleno Doña Juana?

Según la gerencia del operador, en mayo de 2025, la capacidad autorizada alcanzaría más o menos hasta el primer semestre de 2029, dependiendo del volumen de residuos que llegue. La ciudad todavía no ha definido qué pasará después.

¿Qué hago con un celular, un computador o un televisor viejo?

Se entregan en los puntos del programa Ecolecta de la Secretaría Distrital de Ambiente, que reporta más de 800 puntos limpios en Bogotá. Pilas y bombillas tienen sus propios programas posconsumo, con puntos en el Visor Geográfico Ambiental.

Fuentes consultadas

  1. Especiales UAESP: Relleno Sanitario Doña JuanaUnidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP)
  2. Resolución 2184 de 2019 (código de colores para la separación de residuos)Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible / Alcaldía de Bogotá (SISJUR)
  3. De residuos a recursos: el reciclaje que mueve a BogotáUnidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP)

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