Entre los barrios de Suba, Engativá, Kennedy, Fontibón y Bosa sobreviven pantanos, lagunas y juncales que la ciudad tardó décadas en reconocer como patrimonio. Bogotá tiene hoy 17 humedales protegidos que suman unas 901 hectáreas en nueve localidades, según la Secretaría Distrital de Ambiente, y once de ellos figuran desde 2018 en la lista de humedales de importancia internacional de la Convención Ramsar.
Esta guía explica de dónde vienen, cuáles son, qué aves dependen de ellos y por qué siguen bajo presión. También reúne lo que puede hacer un vecino: cómo visitarlos, dónde contar aves y a quién avisar cuando alguien rellena uno de ellos.
De dónde vienen los humedales
El Observatorio Ambiental de Bogotá describe el humedal Juan Amarillo como lo que quedó de un gran lago que se extendía por toda la Sabana. Cuando ese lago se drenó, su fondo se convirtió en una llanura plana donde el río Bogotá y los ríos que bajan de la ciudad (Salitre, Fucha y Tunjuelo) se desbordaban en temporada de lluvias y dejaban pantanos, chucuas y madreviejas. Por eso casi todos están en el occidente, en la parte más baja de la ciudad y cerca de la ronda del río Bogotá.
La urbanización los fue partiendo. En Juan Amarillo, también llamado Tibabuyes, según el Observatorio, en 1969 se desvió el cauce del río que lo alimentaba; en los años setenta se abrieron canales para secar terrenos y venderlos por lotes, y en los ochenta siguieron las ocupaciones ilegales y la venta de fincas a constructoras. Lo que sobrevivió hace parte de una red ligada al agua de la Sabana de Bogotá.
Cuántos son: 17 reservas y 11 sitios Ramsar
Hasta 2021 la ciudad hablaba de 15 Parques Ecológicos Distritales de Humedal (PEDH). El Plan de Ordenamiento Territorial adoptado con el Decreto 555 de 2021 cambió esa categoría por la de Reserva Distrital de Humedal, con un grado de protección mayor, y sumó dos humedales nuevos: Tingua Azul, entre Kennedy y Bosa, e Hyntiba-El Escritorio, en Fontibón.
La lista completa, según la relación de los 17 humedales protegidos de la Secretaría Distrital de Ambiente, es esta: Juan Amarillo o Tibabuyes (Suba y Engativá); Jaboque y Santa María del Lago (Engativá); La Conejera y Córdoba y Niza (Suba); Torca-Guaymaral (Suba y Usaquén); Capellanía o La Cofradía, Meandro del Say e Hyntiba-El Escritorio (Fontibón); Techo, El Burro y La Vaca (Kennedy); Tingua Azul (Kennedy y Bosa); Tibanica y Chiguasuque-La Isla (Bosa); el complejo El Tunjo (Tunjuelito y Ciudad Bolívar), y El Salitre, en Barrios Unidos.
Once de ellos forman el sitio Ramsar Complejo de Humedales Urbanos del Distrito Capital de Bogotá, designado por el Gobierno nacional con el Decreto 1468 de 2018. Cuando se anunció la certificación internacional, en agosto de 2018, el complejo sumaba 667,38 hectáreas e incluía Tibanica, La Vaca Norte, El Burro, El Tunjo, Capellanía, Santa María del Lago, Córdoba, Jaboque, Juan Amarillo, La Conejera y Torca-Guaymaral. Fue el primer complejo de humedales urbanos del país con ese reconocimiento. En febrero de 2023, la Secretaría de Ambiente y la CAR adoptaron el plan de manejo ambiental del sitio para el periodo 2022-2032 (Resolución Conjunta 37 de 2023), que fija su área en 778,57 hectáreas.
Los más grandes y lo que los distingue
Juan Amarillo es el mayor, con unas 225 hectáreas entre Suba y Engativá. Le siguen Jaboque, en Engativá, con 166; Torca-Guaymaral, en el borde norte, con 96,6; el complejo El Tunjo, en el sur, con 86, y La Conejera, en Suba, con 63, según las cifras de la Secretaría. El más pequeño es El Salitre, con 5,7 hectáreas.
Córdoba, en Suba, está fraccionado en tres sectores, pero conserva uno de los mayores registros de aves de la ciudad. Según el Jardín Botánico de Bogotá, se conecta ecológicamente con los Cerros Orientales por las rondas de los ríos Molinos y Callejas, y parte de su agua llega limpia desde el nacimiento de la quebrada Santa Bárbara. Torca-Guaymaral recibe aves migratorias boreales y australes. En El Tunjo, entre Tunjuelito y Ciudad Bolívar, se registran la tingua azul y el pato de páramo.

Las aves que dependen de ellos
Cuando el complejo entró en la lista Ramsar, la Alcaldía reportó 196 especies de aves en estos humedales, 41 de ellas acuáticas y 65 migratorias. Tres aves endémicas del altiplano cundiboyacense explican buena parte de su valor: la tingua bogotana, el cucarachero de pantano y el chamicero.
La tingua bogotana (Rallus semiplumbeus) es endémica del altiplano cundiboyacense y vive entre 2.000 y 3.000 metros de altitud. La Resolución 126 de 2024 del Ministerio de Ambiente, que fija la lista oficial de especies amenazadas del país, la clasifica en peligro, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera vulnerable. El cucarachero de pantano (Cistothorus apolinari), un pájaro pequeño asociado a los parches densos de junco, está peor: en peligro crítico en la lista nacional y en peligro para la UICN. Su distribución se limita al norte de Boyacá, la Sabana y el páramo de Sumapaz.
La monjita bogotana (Chrysomus icterocephalus bogotensis), negra y con la cabeza amarilla, es una subespecie propia del altiplano. A diferencia de las dos anteriores, la Resolución 126 de 2024 no le asigna categoría de amenaza, y la especie completa figura como de preocupación menor en la UICN. Se la ve en humedales como El Burro, en Kennedy, donde la Secretaría reporta también zambullidores, tinguas y pisingos.
Un humedal que pierde sus juncos y su agua quieta deja de servirles a las aves que solo existen aquí, aunque conserve su nombre en el mapa.
Qué los amenaza
Los tensionantes que el Jardín Botánico identifica en Córdoba se repiten en casi todos: plantas invasoras como el pasto kikuyo, el retamo espinoso y la higuerilla; tenencia inadecuada de animales de compañía y presencia de perros ferales; disposición clandestina de basura y escombros; conexiones erradas de alcantarillado, que mandan aguas residuales de las viviendas al humedal; invasión de predios en la ronda y presencia de ganado.
Los rellenos son la amenaza más antigua. El Acuerdo 02 de 1993 del Concejo de Bogotá prohibió desecar o rellenar lagunas y pantanos, pero los escombros siguen apareciendo en los bordes, y la Secretaría abre procesos sancionatorios con base en la Ley 1333 de 2009 cuando los detecta. A eso se suma el clima. En septiembre de 2026, al preparar los humedales para el fenómeno de El Niño, la Secretaría informó que había intervenido 32.479 metros cuadrados con retamo espinoso, una especie invasora muy combustible que en época seca facilita la propagación del fuego. El Distrito destinó en 2026 unos 49.000 millones de pesos a su mantenimiento y protección.
La discusión sobre senderos y obras
Cuánta infraestructura cabe en un humedal es una pregunta que enfrenta a entidades y vecinos desde hace años, sobre todo en Juan Amarillo. Desde 2018 se ejecutaron allí tres contratos, por cerca de 60.000 millones de pesos y a cargo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), para un sendero peatonal de 1,2 kilómetros entre Suba y Engativá, un parque lineal y obras en el borde norte. La empresa sostuvo que beneficiaban al ecosistema, y en 2021 la Contraloría advirtió que suspenderlas podía causar detrimento patrimonial. Organizaciones ambientales y parte de la comunidad respondieron que el concreto fragmentaba el humedal e interrumpía el paso de la fauna.
Las autoridades ambientales también actuaron. En febrero de 2023, la Secretaría de Ambiente multó a la EAAB por unos 7.248 millones de pesos por puntos construidos sin permiso, como el puente peatonal El Cortijo y varios miradores. En abril de 2024, el Ministerio de Ambiente, como punto focal de la Convención Ramsar, expidió la Resolución 421, que impuso medidas de protección a Juan Amarillo, Córdoba y Jaboque. Según el Ministerio, en Juan Amarillo unos 432 metros cúbicos de cemento formaban una barrera de más de 70 metros cuadrados, y las obras se habían hecho en rondas y zonas de recuperación sin seguir los planes de manejo. La resolución suspendió las intervenciones de endurecimiento y pidió una evaluación de impacto ambiental para cada humedal. En mayo de ese año, la Procuraduría solicitó revocarla porque, a su juicio, excedía las competencias del Ministerio.
La discusión de fondo sigue abierta. De un lado está la idea, que la Alcaldía planteó al anunciar la designación Ramsar, de que senderos, ciclorrutas y aulas ambientales acercan a la gente a estos ecosistemas. Del otro, el argumento de que cada metro de concreto resta hábitat a especies que no tienen a dónde ir. Para seguirlo con datos, conviene leer el plan de manejo de cada humedal, que define qué se puede construir y dónde.
Cómo visitarlos
La entrada es gratuita. Según los horarios publicados por la Alcaldía en febrero de 2025, La Conejera abre de lunes a sábado de 8:00 a. m. a 2:00 p. m. y domingos y festivos de 8:00 a. m. a 12:00 p. m.; Santa María del Lago y Córdoba, todos los días de 6:00 a. m. a 5:00 p. m., y El Salitre, de 6:00 a. m. a 6:00 p. m. Juan Amarillo, Jaboque, El Tunjo, Tingua Azul y Meandro del Say no tenían restricción de horario. Para El Burro, La Vaca, Torca-Guaymaral, Tibanica, Techo, Capellanía y La Isla hay que pedir la visita guiada al correo [email protected], con la fecha, el número de personas, el rango de edad y los datos de contacto. Conviene confirmarlos antes de ir.
La Secretaría publica además caminatas ecológicas con inscripción previa y cupos limitados; en julio de 2026 incluyó Córdoba, La Conejera y El Burro. Las normas para los visitantes son pocas y claras:
- No ingresar con animales de compañía.
- No alimentar a las aves ni a ningún otro animal.
- Caminar solo por los senderos señalizados y seguir las indicaciones de los guías ambientales.
- No extraer plantas ni animales, no dejar basura y evitar los plásticos de un solo uso.
- No alterar el silencio del lugar ni llegar bajo efectos del alcohol u otras sustancias.
Cómo participar y a quién reportar
Contar aves es una de las formas más directas de ayudar. El 3 de mayo de 2026, la Secretaría y la Asociación Bogotana de Ornitología organizaron una jornada simultánea de monitoreo en humedales, bosques urbanos y parques de montaña, con registro de observaciones en eBird e iNaturalist, plataformas abiertas a cualquier persona. En la Sabana se hace además, cada año desde 1989, un conteo navideño de aves.
Para quienes ya trabajan en grupo, la Secretaría tiene un programa de Voluntariado Ambiental dirigido a colectivos, iniciativas comunitarias y organizaciones; la convocatoria 2026-2027 cerró el 15 de octubre y las iniciativas seleccionadas se reconocerán en diciembre. Juntas de acción comunal y colegios pueden pedir recorridos guiados para grupos al correo de visitas.
Si ve un relleno, una volqueta descargando escombros, una quema o un vertimiento en curso, llame a la línea 123: la propia Secretaría ha pedido denunciar de inmediato ante la Policía Nacional este tipo de actividades. Si el daño ya ocurrió (un tubo que vierte aguas grises, escombros acumulados, un cerramiento en la ronda), radique una queja en Bogotá Te Escucha, el sistema distrital de peticiones, o comuníquese con la Secretaría Distrital de Ambiente al (601) 3778899 o al correo [email protected]. Una foto con fecha y un punto de referencia ayudan a ubicar el problema.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos humedales protegidos tiene Bogotá?
Diecisiete, en la categoría de Reserva Distrital de Humedal, que suman unas 901 hectáreas en nueve localidades, según la Secretaría Distrital de Ambiente. Once de ellos forman desde 2018 el sitio Ramsar Complejo de Humedales Urbanos del Distrito Capital de Bogotá.
¿Puedo entrar con mi perro a un humedal?
No. Las recomendaciones de ingreso publicadas por la Alcaldía piden no entrar con animales de compañía. La tenencia inadecuada de mascotas y los perros ferales figuran entre los tensionantes que el Jardín Botánico identifica en humedales como Córdoba.
¿Hay que pagar o inscribirse para visitar un humedal?
La entrada es gratuita. La Conejera, Córdoba, Santa María del Lago y El Salitre tienen horarios de apertura; para El Burro, La Vaca, Techo, Tibanica, Capellanía, La Isla o Torca-Guaymaral hay que pedir la visita al correo [email protected]. Conviene confirmar los horarios antes de ir.
¿Qué hago si veo que están rellenando o contaminando un humedal?
Si ocurre en ese momento, llame a la línea 123 para que acuda la Policía, como recomienda la Secretaría de Ambiente. Si el daño ya ocurrió, radique una queja en Bogotá Te Escucha o comuníquese con la Secretaría al (601) 3778899, con fotos y un punto de referencia.
¿Qué aves amenazadas viven en los humedales de Bogotá?
Las más conocidas son la tingua bogotana (Rallus semiplumbeus), clasificada en peligro por la Resolución 126 de 2024 del Ministerio de Ambiente, y el cucarachero de pantano (Cistothorus apolinari), en peligro crítico. Ambas son endémicas de Colombia.
Fuentes consultadas
- ¡Patrimonio ambiental de Bogotá! Conoce los 17 humedales protegidos que tiene la capitalSecretaría Distrital de Ambiente
- Los humedales de Bogotá entran en la lista de importancia internacional RamsarAlcaldía Mayor de Bogotá
- Tingua bogotana (Rallus semiplumbeus)Observatorio Ambiental de Bogotá, Secretaría Distrital de Ambiente
- Ministerio de Ambiente impone medida de protección a los humedales Juan Amarillo, Córdoba y JaboqueMinisterio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
- Horarios de parques, cerros y humedales en Bogotá en febrero de 2025Alcaldía Mayor de Bogotá
- Resolución Conjunta 37 de 2023: Plan de Manejo Ambiental del Sitio Ramsar Complejo de Humedales Urbanos del Distrito CapitalSecretaría Distrital de Ambiente y CAR Cundinamarca
- Bogotá prepara sus humedales para enfrentar las sequías durante el fenómeno de El NiñoAlcaldía Mayor de Bogotá
¿Encontraste un error? Escríbenos a [email protected]. Las correcciones se anotan al pie de cada guía.
