Bogotá tiene casi un millón y medio de árboles en calles, parques y separadores, y pocos vecinos sabrían nombrar más de tres. Conocerlos sirve para algo concreto: quien distingue un nogal de un urapán entiende por qué uno se protege y el otro dejó de sembrarse, por qué una acacia alta junto a un paradero merece una revisión y a quién llamar cuando un tronco se inclina.
Cuántos árboles hay y dónde están
Según el indicador que publica el Observatorio Ambiental de Bogotá con datos del Sistema de Información para la Gestión del Arbolado Urbano (SIGAU), al cierre de 2025 la ciudad contaba con 1.473.588 árboles en el espacio público urbano. La cifra crece despacio: eran 1.434.499 en 2023 y 1.451.119 en 2024. El SIGAU, que administra el Jardín Botánico José Celestino Mutis, guarda para cada árbol 43 variables, entre ellas especie, medidas, ubicación e historial de plagas.
El reparto es desigual. Suba concentra 321.176 árboles, más de la quinta parte, seguida por Kennedy (142.307), Usaquén (133.527), Engativá (120.829) y Usme (112.024). En el otro extremo están Los Mártires, con 7.854, La Candelaria, con 8.419, y Antonio Nariño, con 11.408. Frente a la población, la ciudad tenía en 2025 unos 18.264 árboles por cada 100.000 habitantes, algo menos de un árbol por cada cinco personas. La serie completa está en el indicador de árboles por localidad del Observatorio Ambiental.
El primer censo del arbolado terminó en 2007. En julio de 2025 el Jardín Botánico anunció su actualización, con trabajo de campo que podría extenderse hasta el segundo trimestre de 2027.
Quién responde por cada árbol
La norma de base es el Decreto 531 de 2010 sobre silvicultura urbana, modificado por el Decreto 383 de 2018. El Jardín Botánico planifica la plantación, siembra y mantiene el arbolado joven, maneja plagas y enfermedades y administra el SIGAU. La Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) es la autoridad ambiental: cualquier tala, poda, bloqueo o traslado en espacio público requiere su permiso previo, y es la que evalúa los árboles en riesgo y decide el tratamiento.
En la calle intervienen más manos: el Acueducto en las rondas de ríos y quebradas, el IDRD en los parques, Enel cuando hay redes eléctricas, los operadores de aseo de la UAESP en la poda de árboles de más de dos metros y el IDU en obras viales. En un predio privado responde el propietario, que también necesita autorización de la SDA para talar.
La referencia técnica es el Manual de Silvicultura Urbana para Bogotá, publicado por el Jardín Botánico en 2008, al que remiten las normas desde la elección de especies hasta el cálculo de compensaciones.
Cómo leer un árbol: tres preguntas a una hoja
En 2010 la SDA y el Jardín Botánico publicaron el libro Arbolado urbano de Bogotá, con una clave para identificar especies por la hoja. Bastan tres preguntas. ¿La hoja es simple o compuesta, dividida en hojitas (folíolos) sobre un mismo eje? ¿Las hojas nacen alternas, a distinta altura, u opuestas, por pares? ¿Al arrancar una hoja sale algún líquido, como el látex de los cauchos?
Nativos que vale la pena reconocer
Según el mismo libro, los relictos de bosque que sobreviven en la parte baja de la Sabana de Bogotá están formados por nogales, alcaparros, chicalás, pinos romerones, arrayanes y sangregados.
- Nogal (Juglans neotropica). Hoja compuesta y alterna, con folíolos de borde aserrado; deja en el andén sus nueces cafés. Es el árbol insignia de Bogotá desde el Acuerdo 69 de 2002 y una especie amenazada. Hay nogales patrimoniales en el barrio El Nogal y el Palacio de San Carlos.
- Cedro andino (Cedrela montana). Hoja compuesta y alterna; según el Jardín Botánico alcanza 25 metros y vive más de un siglo. Los cedros de la Quinta de Bolívar fueron de los primeros árboles declarados patrimoniales.
- Roble andino (Quercus humboldtii). Hoja simple y alterna, con bellotas. Viene del bosque altoandino y el Jardín Botánico lo planta en parques por su valor para los polinizadores.
- Caucho sabanero (Ficus soatensis). Hoja simple, alterna y con látex. Fue el símbolo de la ciudad antes que el nogal y forma copas enormes; el libro de la SDA le asigna un alcorque mínimo de tres metros. Los del Museo Nacional y el Parque de la Independencia son patrimoniales.
- Guayacán de Manizales (Lafoensia acuminata). Hoja simple y opuesta. Es nativo, muy común en la Sabana según el Jardín Botánico, y llega a unos 20 metros.
- Chicalá (Tecoma stans). Hoja compuesta y opuesta, con flores amarillas o rosadas. El Jardín Botánico lo escoge para parques porque las abejas lo visitan.
- Sietecueros (Tibouchina lepidota). Hojas con nervios curvos muy marcados, flores rosadas o lilas y una corteza que se desprende en escamas, de donde viene el nombre.
- Alcaparro (Senna viarum). Hoja compuesta y alterna, flores amarillas y vainas colgantes.
Exóticos: los que más se discuten
- Urapán (Fraxinus chinensis). Hoja compuesta y opuesta. Lo introdujo en 1948 el arquitecto japonés Hoshino, por encargo de la Sociedad de Mejoras y Ornato, y se sembró de forma tan homogénea que una plaga bastó para golpearlo: la chinche Tropidosteptes chapingoensis, de origen mexicano, llegó a mediados de los noventa. Aun así, hay un urapán patrimonial en el Parque Nacional y otro de interés público en el parque fundacional de Suba.
- Eucalipto (Eucalyptus globulus). Hoja simple, alterna y olorosa al estrujarla. Según Enrique Pérez Arbeláez, citado en el libro de la SDA, el primer eucalipto de la Sabana se sembró en 1893.
- Acacias (japonesa, negra y morada). Introducidas; en 2024 la Alcaldía las señaló como las más susceptibles de caerse por su mal anclaje de raíz y su estructura. En 1998 el Decreto 984 prohibió sembrar acacias, eucaliptos, urapanes, pinos, cipreses, casuarinas y retamo.
- Sauco (Sambucus nigra). Hoja compuesta y opuesta, ramilletes planos de flores color crema. Es introducido y, según un balance distrital de 2021, una de las especies más abundantes.
- Jazmín de la China (Ligustrum lucidum). Hoja simple, opuesta, verde oscura y brillante, con frutos pequeños negro azulados. Es asiático y en Argentina y Uruguay se considera invasor. No es el mismo jazmín del Cabo (Pittosporum undulatum).
- Holly. Nombre de dos arbustos introducidos, el holly liso (Cotoneaster) y el espinoso (Pyracantha coccinea), de frutos rojos que comen las aves.

Los árboles patrimoniales
Sí existe un listado oficial. El Decreto 531 encarga al Jardín Botánico identificar los árboles patrimoniales y de interés público, y a la SDA declararlos. Los patrimoniales tienen 60 años o más y valor histórico o cultural; los de interés público pueden ser más jóvenes y se destacan por su especie o ubicación. Una vez declarados, solo el Jardín Botánico puede intervenirlos.
Las declaratorias están en tres resoluciones de la SDA: la 6971 de 2011, la 814 de 2020 y la 2805 de 2023. El conjunto de árboles patrimoniales y de interés público de Datos Abiertos Bogotá, actualizado en octubre de 2025, suma 213 individuos: 152 patrimoniales y 61 de interés público. Casi todos están en Santa Fe, Teusaquillo, La Candelaria y Chapinero. Dominan las palmas: 66 palmas fénix, 41 de ellas en el separador de la calle 57, y 51 palmas de cera, 17 en el Parque de la Independencia, donde se sembraron desde mediados del siglo XIX. También figuran cedros y nogales de la Quinta de Bolívar y cauchos sabaneros del Museo Nacional.
Talas en obras: permiso y compensación
Cuando una obra pública o privada necesita retirar árboles, el responsable presenta a la SDA el inventario forestal y las fichas técnicas; la Secretaría emite un concepto técnico y, si lo aprueba, un acto que autoriza la tala, el traslado o la poda de cada individuo. En 2021 la SDA dijo que la conservación y el traslado deben priorizarse frente a la tala.
La compensación se rige por la Resolución 3158 de 2021 de la Secretaría de Ambiente, vigente desde enero de 2022. Se mide en IVP (individuo vegetal plantado), una unidad expresada en salarios mínimos que equivale a producir, plantar y mantener un árbol joven. La fórmula suma el tipo de intervención, el estado del árbol (altura, grosor, si la especie está amenazada) y sus servicios ambientales, entre ellos cuántos árboles por habitante tiene la localidad. Por eso talar en Kennedy, Bosa o Los Mártires cuesta más que en Chapinero o Usaquén. En obras de infraestructura el mínimo es de cinco IVP por árbol talado, y por un patrimonial de hoja ancha la cifra sube a 1.022 IVP.
El titular puede cumplir plantando árboles nuevos o de mayor porte, convirtiendo zonas duras en espacios de siembra, pagando el equivalente en dinero o combinando opciones. Lo recaudado financia la plantación y el mantenimiento a cargo del Jardín Botánico.
En 2019 el Observatorio Ambiental resumía así el debate: los defensores de los árboles acusaban a la administración de sacrificar zonas verdes por cemento, y el Distrito respondía que las talas eran planeadas y necesarias para eliminar riesgos. Cada gran obra reabre la discusión; para la primera línea del metro, según la Alcaldía, el contrato obliga a asegurar al menos 5.000 árboles en el diseño paisajístico, con 69 especies nativas. Quien quiera revisar un caso concreto puede pedir a la SDA, por derecho de petición, el acto que autorizó la intervención.
Qué puede hacer un vecino
- Si un árbol amenaza con caer, llame a la línea 123. Las señales de alerta son una inclinación de más de 40 grados, grietas, cavidades, hongos o pudrición, raíces dañadas por obras o encharcamiento permanente en la base. La llamada activa el protocolo: la SDA hace la visita técnica y expide un acta que autoriza a la entidad competente a intervenir. En 2024, hasta el 22 de noviembre, la Secretaría había recibido 3.654 reportes de emergencias de arbolado.
- Para pedir que siembren, escriba a [email protected] con la dirección, sus datos y su disposición a participar en la jornada, o proponga el sitio desde Arbolapp, la aplicación del SIGAU. Ningún particular puede plantar en espacio público sin autorización del Jardín Botánico, según su guía de arborización urbana.
- Si ve plagas o enfermedades, el Jardín recibe reportes con ubicación y fotografías en [email protected].
- Para quejas o seguimiento, use Bogotá Te Escucha, el sistema distrital de peticiones (bogota.gov.co/sdqs), o la línea 195.
Para sembrar en un patio o una terraza, vea la guía de huertas urbanas en Bogotá.
Lo que daña a un árbol
El Decreto 531 enumera conductas sancionables: el anillamiento, el descope, las podas antitécnicas, el envenenamiento y los elementos extraños, como clavos o alambres, que causen punciones o estrangulamientos. También botar escombros en zonas arborizadas y endurecer zonas verdes sin permiso. Podar por cuenta propia un árbol de la calle no está permitido: esa poda la autoriza la SDA y la hacen las entidades, y una poda sanitaria no puede superar el 30 % del árbol, según el Jardín Botánico.
Encementar el alcorque es otro error frecuente. El libro de la SDA y el Jardín Botánico señala la inconveniencia de confinar un árbol en un metro cuadrado, y para especies grandes recomienda alcorques de uno y medio a tres metros de diámetro.
Un árbol de calle no se cuida pintándolo ni encerrándolo en cemento: se cuida dejándole suelo, luz y tiempo.
Pintar el tronco con cal es una costumbre extendida, pero ni el Decreto 531 ni la guía de arborización del Jardín Botánico la contemplan como tratamiento. Además cubre las grietas, los hongos y la pudrición que el evaluador necesita ver para saber si el árbol está en riesgo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo sembrar un árbol frente a mi casa?
No por cuenta propia: en espacio público solo se puede plantar con autorización del Jardín Botánico, que escoge la especie según el sitio. La solicitud se hace al correo [email protected], con la dirección y sus datos, o proponiendo el lugar en Arbolapp. El Jardín visita el sitio para revisar si es viable.
¿A quién llamo si un árbol está a punto de caerse?
A la línea de emergencias 123. La llamada activa el protocolo: la Secretaría Distrital de Ambiente hace una visita técnica y, si hay riesgo, expide un acta que autoriza a la entidad competente a intervenir. Las señales de alarma son inclinación fuerte, grietas, hongos, pudrición, raíces dañadas o encharcamiento permanente en la base.
¿Puedo podar el árbol de la calle que tapa mi ventana?
No. La poda en espacio público requiere permiso de la Secretaría Distrital de Ambiente y la ejecutan las entidades responsables, como los operadores de aseo para árboles de más de dos metros. El Decreto 531 de 2010 sanciona las podas antitécnicas y el descope. Si el árbol está en un predio privado, el propietario también necesita autorización de la Secretaría para talarlo.
¿Cuántos árboles tiene Bogotá y qué localidad tiene más?
Según el Observatorio Ambiental de Bogotá, al cierre de 2025 había 1.473.588 árboles en el espacio público urbano, unos 18.264 por cada 100.000 habitantes. Suba concentra 321.176, más de la quinta parte del total. Los Mártires y La Candelaria son las localidades con menos árboles.
¿Qué es un árbol patrimonial y cuántos hay?
Es un árbol de 60 años o más con valor histórico o cultural, declarado por resolución de la Secretaría Distrital de Ambiente a partir de la identificación que hace el Jardín Botánico; solo el Jardín puede intervenirlo. El listado en Datos Abiertos Bogotá, actualizado en octubre de 2025, incluye 213 árboles patrimoniales y de interés público, la mayoría en Santa Fe, Teusaquillo, La Candelaria y Chapinero.
Fuentes consultadas
- Árboles por localidad (indicador)Observatorio Ambiental de Bogotá, Secretaría Distrital de Ambiente
- Decreto 531 de 2010, silvicultura urbana, zonas verdes y jardineríaAlcaldía Mayor de Bogotá
- Árbol patrimonial o de interés público. Bogotá D.C.Jardín Botánico de Bogotá (Datos Abiertos Bogotá)
- Resolución 3158 de 2021, compensación por aprovechamiento forestal de árboles aisladosSecretaría Distrital de Ambiente
- ABC ArborizaciónJardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis
- Arbolado urbano de Bogotá (libro, 2010)Secretaría Distrital de Ambiente y Jardín Botánico de Bogotá
- Plantar con ciencia: especies recomendadasJardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis
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