Desde casi cualquier punto de Bogotá basta mirar al oriente para orientarse. Los Cerros Orientales funcionan como brújula: si quedan a la derecha, uno va hacia el norte. Encuadran la Plaza de Bolívar con Monserrate y Guadalupe al fondo y, en las tardes secas de enero, son el primer lugar donde la ciudad nota el humo.
Esa franja verde es una reserva forestal protegida desde 1977, el nacimiento de más de mil drenajes y el borde de más de sesenta barrios. Esta guía explica qué está protegido, quién responde por cada cosa y cómo visitar los cerros sin hacerles daño.
Una reserva de 1977 que cruza cinco localidades
El nombre técnico es Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá. La declaró el Inderena con el Acuerdo 30 de 1976, y el Ministerio de Agricultura la aprobó con la Resolución 76 de 1977. La administra la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), y su Plan de Manejo lo adoptó el Ministerio de Ambiente con la Resolución 1766 de 2016.
Los cerros recorren la ciudad desde Torca hasta el Boquerón de Chipaque y atraviesan cinco localidades: Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal y Usme. El conjunto suma alrededor de 14.000 hectáreas, de las cuales 13.224 forman hoy la reserva, según la ficha de los Cerros Orientales de la Secretaría Distrital de Ambiente. El terreno va de unos 2.575 a 3.575 metros sobre el nivel del mar. Monserrate está a 3.152 metros; Guadalupe, al sur, es algo más alto.
La reserva hace parte de la Estructura Ecológica Principal de Bogotá y se conecta con el corredor de páramos de Cruz Verde y el páramo de Sumapaz, y con Chingaza hacia el nororiente: es la bisagra entre la ciudad y la alta montaña.
La franja de adecuación y el fallo de 2013
Durante casi tres décadas la reserva existió en el papel mientras la ciudad subía por las laderas. Dentro o en el borde del área protegida se levantaron barrios de origen informal y también viviendas de alto valor. En 2018, la Secretaría del Hábitat contaba 3.751 ocupaciones ilegales en los cerros, la mayoría en Usaquén y Chapinero.
En 2005, el Ministerio de Ambiente redelimitó la reserva con la Resolución 463 y sustrajo 973 hectáreas del costado occidental para crear la franja de adecuación, una zona de transición entre la ciudad construida y el bosque. El asunto llegó a los tribunales por una acción popular y terminó en el Consejo de Estado. El fallo del 5 de noviembre de 2013 dejó en firme la Resolución 463 y la sustracción, con condiciones: dentro de la reserva no se construye sin autorización ambiental; las viviendas con derechos reconocidos pueden quedarse, pero no ampliarse; y no hay derechos adquiridos para quien construyó sabiendo que el terreno era reserva. El fallo repartió tareas entre el Distrito, la CAR y el Ministerio de Ambiente.
En la franja quedaron unos sesenta barrios de origen informal; según la Alcaldía, 44 ya están legalizados, tres fueron negados y 13 siguen en trámite. Allí también está el Área de Ocupación Pública Prioritaria, de más de 520 hectáreas, cuyo plan de manejo hoy recoge el Decreto Distrital 670 de 2025. Quién administra qué en esa franja ha sido motivo de debate en el Concejo de Bogotá durante años.
Las quebradas: el agua que baja a los barrios
La función más concreta de los cerros es hídrica. De ellos nacen corrientes que alimentan las subcuencas de los ríos Torca, Salitre, Fucha y Tunjuelo y, por la vertiente oriental, la del Teusacá. La Secretaría Distrital de Planeación registra 1.120 drenajes en la reserva. Muchos bajan escondidos bajo calles y canales, y el vecino solo los nota cuando un aguacero los desborda.
Algunos tienen nombre propio en la memoria del barrio. La quebrada La Vieja, en Chapinero, baja hacia la avenida Circunvalar a la altura de la calle 71, donde empieza su sendero. Un poco más al sur, la quebrada Las Delicias, con acceso detrás del barrio Bosque Calderón Tejada, termina en una cascada de cerca de 50 metros. Más al norte, la quebrada El Chicó nace en los cerros y alimenta el canal de El Virrey, y la quebrada Rosales ha sido objeto de denuncias por obras que afectaron su cauce. En el centro, el río San Francisco, también llamado Vicachá, desciende junto a Monserrate y corre canalizado bajo la avenida Jiménez.
Por eso una tala o un relleno en la parte alta afectan a quienes viven abajo: cambian cuánta agua se infiltra y con qué fuerza llega a las calles, y casi toda termina en el río Bogotá.
Bosque nativo, pinos, eucaliptos y retamo
Lo que parece un bosque continuo es un mosaico. La vegetación original es bosque altoandino, con subpáramo y páramo en lo alto: encenillo, mano de oso, gaque, raque, cucharo, aliso, té de Bogotá, mortiño y, en las cimas, frailejones. Desde el siglo XIX los cerros fueron talados para fabricar pólvora, fundir metales y construir viviendas, y la pérdida de bosque afectó el agua de la ciudad. Hace más de cincuenta años, entidades públicas reforestaron sectores de Monserrate, Guadalupe y las orillas de los ríos Arzobispo y San Agustín con pinos y eucaliptos, especies exóticas.
Esas plantaciones prosperaron, pero traen problemas. Las acículas del pino se acumulan bajo los árboles y se secan en verano; el eucalipto rebrota con facilidad y arde bien; la CAR ha señalado que ambas especies acidifican el suelo y reducen las reservas de agua subterránea. A eso se suma el retamo espinoso (Ulex europaeus), un arbusto espinoso de origen europeo que figura entre las cien especies invasoras más agresivas del mundo: forma matorrales densos, desplaza la vegetación nativa y es muy inflamable. Solo en Chapinero, el estudio de riesgo de incendios forestales de Bomberos Bogotá calcula unas 126 hectáreas de retamo.
Restaurar toma años. En los terrenos quemados se controla el rebrote del eucalipto, se retiran las acículas de pino, se siembran leguminosas que preparan el suelo y después especies nativas, con un mantenimiento de al menos tres años. La elección de especies también importa en la ciudad baja, como se explica en la guía sobre arbolado urbano.

Enero de 2024: los incendios que cambiaron la conversación
En plena temporada seca, agravada por El Niño, el lunes 22 de enero de 2024 se reportó un incendio en los cerros de Chapinero, en el sector de la quebrada La Vieja; según el informe de Bomberos que citó el alcalde, empezó por una fogata. Dos días después se abrió otro frente en el cerro El Cable, también en Chapinero, donde la causa identificada fue una botella de vidrio que concentró los rayos del sol sobre la vegetación seca. La Alcaldía declaró controlado El Cable el 28 de enero, tras siete días de trabajo con apoyo aéreo, y el 30 de enero se controló otro foco en el parque Entrenubes, en Usme.
Las cifras crecieron a medida que se evaluó el terreno. Los primeros reportes hablaban de 12 a 14 hectáreas; al anunciar el control de El Cable, el alcalde habló de 24, y el balance posterior fijó el área quemada en ese cerro en 35,88 hectáreas. El estudio de riesgo de Bomberos Bogotá estima que los incendios de enero de 2024 afectaron cerca de 200 hectáreas de ecosistemas estratégicos en la ciudad. Después, el Distrito anunció un plan para poner en restauración unas 1.300 hectáreas, cerca del 10 % de los cerros, según el seguimiento de El Tiempo a la restauración de los cerros.
Los dos incendios con causa identificada en enero de 2024 empezaron con una fogata y con una botella abandonada: ninguno era inevitable.
Senderos habilitados: qué se puede caminar y cómo reservar
Subir a los cerros está permitido, pero no por cualquier parte ni a cualquier hora. Los recorridos con reserva previa los opera la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) con el programa Caminos de los Cerros Orientales. El ingreso es gratuito y se reserva en la aplicación del mismo nombre o en la plataforma de reservas Caminos de los Cerros Orientales del Acueducto; los cupos se abren con tres días de anticipación y al confirmar llega un código QR al correo.
Entre las rutas están Quebrada La Vieja, La Serranía, Santa Ana–La Aguadora, San Francisco–Vicachá y Guadalupe–Aguanoso. La Vieja es la más conocida; según la guía de reserva que publicó la Alcaldía en mayo de 2024, abría de martes a viernes de 6:30 a 11:00 de la mañana, y fines de semana y festivos hasta el mediodía. Los caminos se cierran en temporadas de riesgo de incendio, como en enero de 2025, y en fechas como elecciones: revise la plataforma antes de salir.
El sendero de Monserrate funciona distinto. Lo administra el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), no exige inscripción y la entrada queda en la Circunvalar con calle 22. Abre de 5:00 de la mañana a 1:00 de la tarde y cierra los martes por mantenimiento; son 2.350 metros y 1.605 escalones. Según las condiciones del IDRD para el sendero de Monserrate, no pueden subir mascotas, niños de menos de un metro de estatura, mujeres embarazadas ni mayores de 75 años, y en el camino no hay canecas: la basura se baja.
Las Delicias no figura entre los caminos con reserva del Acueducto y ha tenido cierres por riesgo de deslizamientos; antes de ir, confirme con la Alcaldía Local de Chapinero. Entrar por caminos no habilitados no está permitido.
El Sendero Panorámico Cortafuegos, un proyecto archivado
Durante años se discutió un corredor peatonal a lo largo de los cerros, conocido como Sendero Panorámico Cortafuegos y, en su última versión, como Sendero de las Mariposas. Sus promotores lo presentaban como un recorrido panorámico que serviría también de franja cortafuegos; sus críticos advertían efectos sobre la fauna y la vegetación y temían que abriera nuevas presiones de ocupación. La administración 2016-2019 pidió la licencia ambiental a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) en diciembre de 2018.
En septiembre de 2020, la Secretaría de Ambiente de la administración 2020-2023 desistió de la solicitud y la ANLA aceptó el desistimiento. El Distrito anunció que no haría obras de endurecimiento con concreto en los cerros y que mantendría unos 50 kilómetros de senderos existentes con superficies naturales; la mayor parte de los recursos previstos se había destinado a la pandemia. A la fecha de esta publicación no encontramos un anuncio oficial que reactive el proyecto.
Qué puede hacer un vecino
- Si ve humo o fuego en la montaña, llame a la Línea de Emergencias 123 con una referencia precisa: barrio, calle, cerro.
- Cero fuego en los cerros. Nada de fogatas, asados, cigarrillos, botellas ni vidrios.
- Para reportar construcciones u ocupaciones ilegales, use HabitApp, la plataforma de denuncias de la Secretaría Distrital del Hábitat, que permite denunciar de forma anónima, marcar la ubicación con GPS y recibir un código de seguimiento.
- Para talas, rellenos, escombros o daños a quebradas, radique una petición en Bogotá Te Escucha, el sistema distrital de peticiones, dirigida a la Secretaría Distrital de Ambiente. Dentro de la reserva, la autoridad ambiental es la CAR.
- Participe en lo que se decide sobre el borde. El Distrito tiene un Comité de Interlocución de los Cerros Orientales, con participación comunitaria, donde se construyen los Pactos de Borde. Las juntas de acción comunal de ladera pueden pedir información a su alcaldía local.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que reservar para subir a Monserrate a pie?
No. El sendero de Monserrate lo administra el IDRD, no exige inscripción y el aforo se controla en la entrada, en la Circunvalar con calle 22. Abre de 5:00 a. m. a 1:00 p. m. y cierra los martes por mantenimiento.
¿Cómo reservo la caminata a la quebrada La Vieja u otros senderos de los cerros?
Los senderos del programa Caminos de los Cerros Orientales se reservan gratis en la aplicación del mismo nombre o en la plataforma del Acueducto. Los cupos se abren tres días antes y la confirmación llega al correo con un código QR. Los caminos pueden cerrarse en temporada de incendios o en fechas especiales, así que conviene revisar antes de salir.
¿Qué hago si veo humo o fuego en los cerros?
Llame de inmediato a la Línea de Emergencias 123 y dé una referencia precisa del lugar: barrio, calle más cercana o nombre del cerro. La Secretaría de Ambiente pide reportar por esa línea cualquier humo en zonas verdes.
¿Dónde denuncio una construcción ilegal en los cerros?
En HabitApp, la plataforma de la Secretaría Distrital del Hábitat, que permite denunciar de forma anónima, ubicar el sitio con GPS y recibir un código de seguimiento. Para daños ambientales como talas o rellenos se puede radicar una petición en Bogotá Te Escucha; dentro de la reserva, la autoridad ambiental es la CAR.
¿Qué decidió el Consejo de Estado sobre los cerros en 2013?
El fallo del 5 de noviembre de 2013 dejó en firme la Resolución 463 de 2005, que sustrajo 973 hectáreas de la reserva para crear la franja de adecuación. Dentro de la reserva no se puede construir sin autorización ambiental, y las viviendas con derechos reconocidos pueden quedarse, pero no ampliarse.
Fuentes consultadas
- Cerros Orientales (áreas estratégicas de conservación)Secretaría Distrital de Ambiente
- Caminos de los Cerros Orientales (plataforma de reservas)Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
- Sendero de MonserrateInstituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD)
- HabitApp: la herramienta para denunciar ocupaciones ilegales en BogotáSecretaría Distrital del Hábitat
- Los Cerros Orientales: uno de los mayores patrimonios de BogotáAlcaldía Mayor de Bogotá
- Distrito desiste de solicitud para realizar Sendero de las MariposasAlcaldía Mayor de Bogotá
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