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Agenda Bogotá
Bogotá · 16 de octubre de 20264°36′ N · 74°04′ O · 2.640 m
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La Sabana de Bogotá: suelo, agua y el borde que define la región

Qué es la Sabana, por qué la ley la protege, qué se discute sobre la reserva Thomas van der Hammen y la Región Metropolitana, y cómo participar en su ordenamiento.

Redacción Agenda Bogotá9 min de lectura
Occidente · SabanaEsta guía: Borde occidental · 2.600 m s. n. m.Cerros · Oriente
Invernaderos de flores entre potreros cerca de Nemocón, en la Sabana de Bogotá
Invernaderos de flores entre potreros cerca de Nemocón, en la Sabana de BogotáFoto: Petruss / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

Al salir de Bogotá por la calle 13, la calle 80 o la Autopista Norte, la ciudad no termina de golpe. Sigue en bodegas, conjuntos cerrados, invernaderos y potreros de ganado lechero que se extienden hacia Facatativá, Zipaquirá y Soacha. Esa planicie alta es la Sabana de Bogotá, un territorio de suelos fértiles, acuíferos y humedales que la capital comparte con los 31 municipios incluidos en 2026 en las directrices ambientales del Gobierno nacional.

Esta guía explica qué es la Sabana, por qué la ley la protege, qué está en juego con la reserva Thomas van der Hammen y la Región Metropolitana, cómo se usa su agua, qué produce y cómo participar en las decisiones sobre su borde.

Qué es la Sabana

La Sabana de Bogotá ocupa la parte sur del altiplano cundiboyacense, una meseta de la cordillera Oriental que en la ciudad ronda los 2.600 metros sobre el nivel del mar. Su planicie es el fondo de un gran lago antiguo. Cuando el agua se drenó por el río Bogotá hacia el Salto del Tequendama, quedaron sedimentos finos y una red de ríos lentos, pantanos y lagunas; los humedales del occidente de Bogotá son un remanente de ese paisaje.

Sobre esos sedimentos se formaron suelos negros, ricos en materia orgánica y derivados en buena parte de cenizas volcánicas. El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) los ha descrito como los mejores del país para la agricultura, con una limitación conocida: las heladas. Pero en un estudio divulgado en 2015, el mismo instituto encontró que cerca del 63 % del área analizada en una docena de municipios de la Sabana estaba construida o subutilizada, y señaló a Funza, Tenjo y Madrid como los casos más críticos.

Una zona de interés ecológico nacional desde 1993

El artículo 61 de la Ley 99 de 1993 declaró "la Sabana de Bogotá, sus páramos, aguas, valles aledaños, cerros circundantes y sistemas montañosos" de interés ecológico nacional, con destinación prioritaria agropecuaria y forestal. También ordenó a los municipios y al Distrito reglamentar los usos del suelo teniendo en cuenta esa declaratoria. La Corte Constitucional lo declaró exequible de manera condicionada en la Sentencia C-534 de 1996 y precisó que la autonomía municipal sobre el uso del suelo debe armonizarse con esa protección.

Pasaron más de 30 años sin directrices generales de ordenamiento ambiental para toda la Sabana, aunque sí hubo reglas parciales, como las resoluciones de 2016 y 2018 sobre zonas compatibles con minería. En 2025 el Ministerio de Ambiente publicó para consulta un proyecto de lineamientos que abrió un debate fuerte. Camacol, el gremio de la construcción, calculó que podía bloquear unos 60 planes parciales en casi 3.000 hectáreas; la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación de Cundinamarca alegaron que afectaba la autonomía territorial, la vivienda y obras de movilidad; el Gobierno nacional respondió que se trataba de cumplir un mandato legal pendiente y de ordenar el territorio alrededor del agua.

El resultado fue el Decreto 545 del 29 de mayo de 2026, que fija directrices para el ordenamiento ambiental de la Sabana. Según el Ministerio de Ambiente, aplica a Bogotá y 31 municipios y se construyó en 169 espacios de diálogo con cerca de 24.000 participantes. Sus reglas son vinculantes y están en el primer nivel de prevalencia: los POT, el plan de la Región Metropolitana y el de la cuenca del río Bogotá deben ajustarse a ellas. Ordena a las corporaciones autónomas regionales definir en 24 meses la estructura ecológica principal de la Sabana, privilegia la densificación dentro de los perímetros urbanos existentes, restringe el sellamiento del suelo rural y respeta las situaciones consolidadas, como licencias expedidas y planes parciales adoptados antes de su vigencia. Desde el Concejo de Bogotá se criticó su efecto sobre ampliaciones viales como la Autopista Norte.

La reserva Thomas van der Hammen

En el borde norte, entre Suba y Usaquén, está la reserva que más debate ha generado. En 2000, con la Resolución 475, el Ministerio de Ambiente encargó a la CAR delimitar allí una reserva forestal regional. La CAR la declaró en 2011 (Acuerdo 11) como Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá Thomas van der Hammen, con un área de 1.395 hectáreas. Lleva el nombre de un científico holandés que estudió la Sabana durante décadas, y su función es conectar los Cerros Orientales con el río Bogotá a través de relictos como el bosque de Las Mercedes y el cerro de La Conejera.

Casi toda la tierra es privada, y según la Alcaldía, cinco años después de adoptado el plan de manejo (2014) se había ejecutado menos del 1 % de la inversión prevista. En abril de 2018, la administración distrital de entonces pidió a la CAR realinderar y recategorizar la reserva y sustraer áreas para vías. Quienes respaldaban el cambio lo presentaban como necesario para las vías y el crecimiento del norte; quienes se oponían defendían la reserva como el corredor ecológico entre cerros y río que todavía puede restaurarse. La CAR conceptuó que los estudios del Distrito eran insuficientes e incompletos, y en enero de 2020 la siguiente administración retiró la solicitud.

El tema volvió en 2023, cuando la CAR aprobó sustraer cerca de 20 hectáreas, alrededor del 1,49 % de la reserva, para ampliar la avenida Boyacá, con la obligación de compensar 62,49 hectáreas dentro de la reserva, y a finales de ese año otorgó la licencia ambiental. El Ministerio de Ambiente votó en contra por el posible impacto sobre la conectividad; el Distrito sostuvo, con base en estudios, que la vía no rompería la conexión entre la reserva, los cerros y el río.

Vista aérea de cultivos y potreros en la Sabana de Bogotá
Vista aérea de cultivos y potreros en la Sabana de BogotáFoto: EEIM / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

La Región Metropolitana y la ciudad que se desborda

El Acto Legislativo 02 de 2020 modificó el artículo 325 de la Constitución para crear la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, y la Ley Orgánica 2199 del 8 de febrero de 2022 reglamentó su funcionamiento. Su máximo órgano es el Consejo Regional, formado por el alcalde de Bogotá, el gobernador de Cundinamarca y los alcaldes de los municipios asociados, con representantes del Gobierno nacional y de los gremios que tienen voz pero no voto. Decide por consenso y declara los llamados hechos metropolitanos.

Según la propia Región Metropolitana, la integran hoy Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca y los municipios de Soacha y Fusagasugá. Para entrar, un municipio debe compartir al menos un hecho metropolitano y obtener la aprobación de su concejo, por iniciativa del alcalde o de un tercio de los concejales. La entidad aclara que no es autoridad ambiental: debe acoger la estructura ecológica principal que definan las autoridades ambientales, no reemplazarla.

La conurbación avanza a otro ritmo. Soacha está pegada al sur de Bogotá; en el occidente, Funza, Mosquera y Madrid combinan invernaderos y potreros con zonas industriales, logísticas y de vivienda; al norte, Chía y Cota reciben conjuntos residenciales a pocos minutos de Suba. De ellos, solo Soacha hace parte hoy de la Región Metropolitana. La presión cae sobre suelos agrícolas de primera: en la medición del IGAC de 2015, Funza tenía cerca del 88 % de su área subutilizada y Cota, el 63 %.

Agua: acuíferos y río

La CAR tiene registrados unos 2.480 pozos, según un reportaje de la Universidad Nacional publicado en octubre de 2025. La mayoría no pasa de 200 o 300 metros de profundidad y extrae de acuíferos someros que, según investigadores de esa universidad, se están agotando por el uso intensivo para riego, industria y consumo doméstico y por la falta de control. Más abajo, a más de mil metros, está el Grupo Guadalupe, una reserva profunda que se empieza a estudiar con pozos en municipios como Tenjo y Mosquera.

El Decreto 545 ordena formular en 24 meses un plan de manejo de los sistemas acuíferos y de sus zonas de recarga, y verificar en 18 meses si la cuenca alta del río Bogotá, desde su nacimiento hasta las compuertas de El Espino, reúne condiciones para declararse agotada. El estado del río aguas abajo se explica en nuestra guía sobre el río Bogotá.

Leche, hortalizas y flores: el paisaje productivo

La Sabana sigue siendo una cuenca lechera: según la Gobernación de Cundinamarca, la provincia de Sabana Centro produce alrededor de 1,05 millones de litros diarios y Sabana Occidente unos 706.000, en un departamento que es el segundo productor de leche del país. Las hortalizas también salen de aquí: los boletines de precios mayoristas del DANE registran lechuga, apio y remolacha procedentes de municipios como Facatativá, Mosquera, Madrid, Funza, Cota y Cajicá.

Lo más visible desde el aire son los invernaderos de flores. Cundinamarca concentra el 71 % del área cultivada en flores del país y genera unos 115.500 empleos directos, con una participación femenina cercana al 60 %, según cifras del sector publicadas en febrero de 2026. La producción se concentra en Madrid, Facatativá, El Rosal, Funza y Tocancipá, y se extiende por municipios como Chía, Cajicá, Tabio, Sopó, Gachancipá, Subachoque y Bojacá. Para el país, el informe anual de Asocolflores reporta exportaciones cercanas a 2.400 millones de dólares y 340.000 toneladas en 2025, con Estados Unidos como destino del 79 % y unos 240.000 empleos formales. En lo ambiental, los cultivos dependen de pozos y reservorios, usan fertilizantes y plaguicidas y ocupan suelos de alta calidad agrícola. El estándar Florverde Sustainable Flowers, nacido hace 30 años como código de buenas prácticas del gremio, exige registrar cada mes la captación y el consumo de agua, promueve el uso de agua lluvia y el riego eficiente y regula el manejo de plaguicidas. Según el mismo informe, el área certificada pasó de 6.300 hectáreas en 2024 a 9.400 en 2025.

Cómo informarse y participar

Estos son los instrumentos y canales principales:

  • El POT de cada municipio y de Bogotá. La Ley 388 de 1997 exige que, antes de llegar al concejo, el proyecto pase por la concertación ambiental con la CAR, por el concepto del Consejo Territorial de Planeación y por convocatorias públicas, audiencias con las juntas administradoras locales y exposición de los documentos en sitios accesibles. La consulta democrática debe garantizarse en todas las fases, del diagnóstico al seguimiento. En Bogotá rige el POT del Decreto 555 de 2021 (Secretaría Distrital de Planeación); en los municipios, consulte la oficina de planeación.
  • La CAR. Concerta los asuntos ambientales de los POT de Cundinamarca y debe definir la estructura ecológica principal de la Sabana que pide el Decreto 545. La licencia de la avenida Boyacá, por ejemplo, pasó por una audiencia pública ambiental en septiembre de 2023.
  • La Región Metropolitana. Recibe peticiones por su sistema de PQRSD y publica las decisiones del Consejo Regional.
  • El Ministerio de Ambiente. Somete a consulta pública los proyectos de decretos y resoluciones; el borrador sobre la Sabana pasó por esa etapa en 2025.
  • Bogotá Te Escucha. Canal distrital para preguntas o quejas sobre obras, licencias o usos del suelo.

El borde entre Bogotá y la Sabana se decide hectárea por hectárea en los planes de ordenamiento, y esos planes tienen etapas abiertas a cualquier ciudadano.

Antes de una audiencia o un cabildo, conviene revisar el mapa del POT para el predio o la vereda en discusión y llevar las preguntas por escrito. Si se presentan como derecho de petición, la entidad está obligada a responderlas.

Preguntas frecuentes

¿Qué municipios hacen parte de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca?

Según la entidad, hoy la integran Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca y los municipios de Soacha y Fusagasugá. Otros municipios pueden asociarse si comparten al menos un hecho metropolitano y su concejo lo aprueba, por iniciativa del alcalde o de un tercio de los concejales.

¿Qué cambia con el Decreto 545 de 2026 para la Sabana?

Fija directrices vinculantes de ordenamiento ambiental para Bogotá y 31 municipios. Los POT, el plan de la Región Metropolitana y el plan de la cuenca del río Bogotá deben ajustarse a ellas, y las autoridades ambientales tienen 24 meses para definir la estructura ecológica principal y un plan de manejo de los acuíferos. Respeta las licencias y los planes parciales adoptados antes de su vigencia.

¿Se puede construir en la reserva Thomas van der Hammen?

Es una Reserva Forestal Regional Productora declarada por la CAR en 2011, y sus usos los define su plan de manejo, adoptado en 2014. Cualquier sustracción de área debe aprobarla la CAR, como ocurrió en 2023 con unas 20 hectáreas para ampliar la avenida Boyacá.

¿Por qué preocupa el agua subterránea de la Sabana?

La CAR tiene registrados unos 2.480 pozos y, según investigadores de la Universidad Nacional, los acuíferos someros se están agotando por el uso intensivo y la falta de control. El Decreto 545 de 2026 ordena formular en 24 meses un plan de manejo de los acuíferos y de sus zonas de recarga.

¿Cómo puedo opinar sobre el POT de mi municipio?

La Ley 388 de 1997 exige convocatorias públicas, audiencias con las juntas administradoras locales y exposición de los documentos antes de que el proyecto llegue al concejo, además del concepto del Consejo Territorial de Planeación. Pregunte en la oficina de planeación municipal y presente sus observaciones por escrito, como derecho de petición.

Fuentes consultadas

  1. Ley 99 de 1993 (artículo 61: la Sabana de Bogotá como área de interés ecológico nacional)Congreso de la República (Régimen Legal de Bogotá, Secretaría Jurídica Distrital)
  2. Abecé de la Región MetropolitanaRegión Metropolitana Bogotá-Cundinamarca

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